¿Cómo amas a Dios?

Ama al Señor tu Dios con todas tus fuerzas! lo he escuchado, lo he sabido y por supuesto lo he sentido, pero muchas veces me pregunto ¿cómo mas te amo Dios… cómo mas puedo amarte? Cómo puedo hacer que ese primer mandamiento inunda todo mi ser y permanezca en mí? o Cómo alguien puede siquiera pensar en esto sentado en una oficina con mucho trabajo que resolver, un jefe insatisfecho y un ambiente lleno de competencia y cosas mundanas?

Basta con ser bueno? Sonreír en un día malo? Ayudar al vecino? Ser agradecido? Yo creo que hay algo más que abre las puertas al agua viva. Tu presencia es poderosa e hizo que algunos siguieran tus pasos, pero solo algunos, porque dedicarse a las cosas de Dios no es la primera cuestión infundida en esta sociedad. El mundo nos atrapa fácilmente y es muy difícil escaparse de uno mismo; es mas fácil seguir a los demás y dejarse influenciar por lo que todos hacen y aplauden que seguir un destino guiado por nuestro Creador.

Qué perdidos que estamos, que desorientados! preocupados por un tiempo en la tierra que ya sabemos tiene fin y con poco interés de alimentar el alma con las cosas eternas, que bellas y simples que sí son. Se admiran a los santos, pero no muchos quieren ser como ellos.

 

 

Por este secreto estoy preso

 

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Cuando decides rendirte y entregar tu vida a Dios de verdad, todo cambia. Ya los planes no son como antes y la vida se convierte en una verdadera aventura. Yo nunca me imaginé que Dios sería así. Nunca me imaginé que el amor era en realidad ese sentimiento tan dulce, poderoso e indescriptible que puede transformar vidas. Muchas veces había leído sobre personas que habían cambiado para bien por iniciar en los caminos de Dios, sabia de testimonios cristianos y cosas por el estilo, pero luego solo los olvidaba.

Una noche estaba leyendo el testimonio de Gloria Polo y cuando lo hice Dios sorprendentemente me quitó el velo de los ojos y yo simplemente creí. Todas las palabras que estaban allí escritas eran de alguna forma para mí. La fuerza que tiene Dios es increíble y sobrepasa todo. Unos años atrás de haber leído ese testimonio yo le había dicho a Dios que me rendía y así lentamente fue acercándome a su gracia, hasta que no pude resistirme más a su bondad y ahora y si es su voluntad alguien leerá esto y quizás quiera saber más, quizás se pregunte más cosas, quizás no entienda nada ahora, pero si decide oír el susurro de la voz de Dios, si decide rendirse a su vida misma, va a abrir una puerta hacia el otro lado y va a encontrar las respuestas de su existencia.

Yo una vez toqué esa puerta, muchas veces quizás porque siempre sentí que algo me hacia falta y sé que Dios puso eso en mí para encontrarme. El día que esa puerta se abrió había un universo infinito de conocimiento. El azul se volvió más azul. El verde más verde, los arboles respiraron, oí a los pájaros cantar, el frío dejó de estorbarme, las estrellas se volvieron los ojos de Dios y las personas su creación perfecta.

Pero entonces también descubrí el secreto por el que estoy preso: el secreto de Cristo. (Colosenses 4, 3), pues es un secreto que no todos quieren oír.

 

 

No tengo el control de mi vida

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En algún momento de nuestra vida, tarde o temprano, nos damos cuenta que no tenemos el control. Ya llegará el día en que descubramos que no podemos hacer nada, los planes, el futuro, todo lo que queremos para nuestra vida no está en nuestras manos. Podemos tener todo estructurado, una vida organizada, pero siempre hay sorpresas que cambian todo.

Construir una familia y luego no tener nada. Luchar por un trabajo y luego perderlo. Hemos oído esto miles de veces, pero cuando no nos toca a nosotros simplemente lo dejamos pasar hasta que en algún momento llega y cuando llega entonces no lo entendemos.

Ese momento quizás ha llegado para muchos, un cambio, algo inesperado, muerte, perdidas, etc. Ese momento ha llegado porque es un nuevo despertar, porque simplemente estábamos dormidos, cómodos en la rutina de un mundo caótico. Somos carne y la carne se adhiere a todo lo que ve y nuestro espíritu mientras tanto, se disminuye, se vuelve cada vez más pequeño, lejano a sus maravillas, aislado. El mundo material nos absorbe de tal manera, que ya dejamos de ser nosotros, para convertirnos en lo que la sociedad nos ofrece, pero si se nos cae el velo y vemos esto, encontraremos entonces la verdadera libertad.

Esta vida es un regalo, es una oportunidad para crecer en espíritu, para volver a quien nos trajo aquí. Rendirse al control de uno mismo es la única manera de hallar la paz.

«Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará.» Efesios 5:14