Yo dejaré que ustedes me encuentren y haré que cambie su suerte.

Hoy encontré este pequeño testimonio y quiero compartirlo. Solía sufrir de muchas crisis existenciales (a veces me tratan de perseguir todavía), pero si alguien se encuentra perdido y creyendo que no hay propósito en esta vida. No es así. Todo es un propósito y todo pasa por un propósito.  Yo dejaré que ustedes me encuentren y haré que cambie su suerte.

Esta historia la tome de: http://psico.usal.edu.ar/psico/crisis-existencial

Daniel, abogado y capellán.

“Tenía 35 años y estaba por casarme. Mi plan era casarme de grande, como papá. Él sostenía que un muchacho debía vivir, conocer todo y después colgar la zapatilla y ser buen marido. Yo era muy enamoradizo, me gustaban mucho las chicas, tenía éxito y muchas novias. Me enamoraba físicamente y me agarraba el apuro de declararme antes que otro”.

“Un día me estaba vistiendo para ir a una fiesta con mi novia. De pronto sentí un gran silencio interior y la convicción de que Dios me llamaba a su servicio. Pero lo rechacé: venía a trastocar todos mis proyectos. Ese silencio se empezó a suscitar más seguido, sobre todo de noche, cuando me iba a acostar. Sentí que Dios me llamaba y al mismo tiempo que era libre en la elección. Me sentía halagado, pero me iba al río, remaba y remaba y le decía a Dios: ‘No te confundas, a mí me gusta esto’. Y le pedía que me contestara”.

“Esa misma tarde se desató una tormenta brutal. Paré en San Fernando, justo enfrente de una iglesia. Y decidí entrar. En ese momento, el cura pregunta si alguien puede ayudarlo a dar misa. Me sentí señalado: era la contestación que había pedido a Dios”.

“Lo más extraordinario que me pasó es haber sido llamado al sacerdocio, porque voy a ser sacerdote también en el más allá, para toda la eternidad. Cuando me llamó Dios, tuve que abandonar muchas cosas, y lo único que lamento es haber tenido que dejar el remo, la natación y la navegación a vela”.