El que tenga oídos que oiga

El tiempo está pasando cada vez mas rápido. No nos alcanzan los minutos para tanto que hemos pensado que tenemos que hacer. Todos lucimos cansados y agobiados. Llevamos una carga. La carga de nuestros propios pensamientos que nos atrapan poco a poco y luego se convierten en la única forma de vida que conocemos.

El tiempo en esta tierra no es eterno, pero la presión de la sociedad nos aleja del propósito de la existencia. Alimentarnos solo de nosotros mismos y vanagloriarnos con nuestros pequeños éxitos. Qué efímero que es el éxito humano y que soledad tan grande produce. Lo vivido hace una semana no lo recuerdo ya con exactitud, pero aun me pesan las horas que estuve preocupada de tantas cosas pasajeras. ¿Cómo podemos tener paz, cuando no te conocemos?

Si logré tener éxito en algo fue solamente aquel día que me rescataste y tu luz me separó de la oscuridad. Qué mal que estamos sin ti! Señor, dueño del universo, despiértanos!!